Mi primer día en N.Y. Me recoge el taxi 7N58 que conduce Timothy, neoyorquino de lengua suelta que me jalea con acento hispano los mitos de la gran manzana. Cuando le pregunto sobre sus orígenes claramente latinos me confiesa que su madre es pura americana del sureño distrito de Staten Island. Su padre nació en Panamá, y apenas sabe que se llamaba Manuel y que cuando el nació su progenitor pegaba tiros en la Isla de Guam, en el medio del Pacífico. Que su cuerpo voló por los aires cuando un tiro equivocado de mortero le anunció que acababa de ser padre. Estos yanquis siempre dando las noticias a lo grande le espeté mientras pagaba la carrera y le soltaba unos dólares de propina.